El violín
Miércoles, 6 de Diciembre de 2006
La película mexicana “El violín“, dirigida por el cineasta mexicano, Francisco Vargas Quevedo, fue merecedora de El Colón de Oro del 32° Festival Iberoamericano de Huelva, de acuerdo al fallo de los expertos que integran el jurado.
“El Violín”, protagonizada por Ángel Tavira, Dagoberto Gama, Fermín Martínez y Gerardo Taracena, narra la historia de Don Plutarco, su hijo Genaro y su nieto Lucio, una familia de músicos rurales que por el día tocan en las calles y por las noches son parte de un movimiento guerrillero campesino que lucha contra el gobierno opresor.
El jurado concedió por unanimidad el premio a “El violín”, 26 años después de que otra película mexicana, “La viuda de Montiel”, de Miguel Littin, consiguiera El Colón de Oro, por cierto, un premio compartido con el filme “A culpa”, del realizador portugués Antonio Victoriano.
“El Violín” también obtuvo El Colón a la mejor fotografía, trabajo realizado por Martín Boege Paré y la Asociación de la Prensa Española, decidió premiarla como Mejor Largometraje.
El Festival Iberoamericano de Huelva es uno de los festivales más importante de Europa en su género. Permite la presentación (en ese continente) Europa de la mejor cinematografía Iberoamericana, además de ser punto de encuentro de profesionales de las distintas disciplinas del sector audiovisual independiente.
Este Festival es uno de los de mayor relevancia en el mundo.
Sinopsis
Don Plutarco, un anciano violinista, su hijo Genaro y su nieto Lucio viven una doble vida: son músicos y campesinos, al tiempo que participan en la guerrilla que planea levantarse en armas contra su gobierno. Una tarde, al regresar a casa descubren que el ejército atacó sorpresivamente a su comunidad. Los rebeldes escapan a la sierra dejando escondidas en el pueblo parte de sus municiones.
Mientras la guerrilla planea el contraataque, el viejo Plutarco lleva a cabo su propio plan: valiéndose de su violín y su aparente indefensión, va al pueblo para rescatar las municiones.
El viejo impacta al Capitán con su música, quien fascinado obliga al viejo a regresar a tocar cada día mientras come. Don Plutarco tiene la música y quiere las armas; El Capitán debe sofocar a los “alzados”, pero ama la música… Dos seres unidos por la música y enfrentados por su destino.

