Cartas desde Iwo Jima

lettersiwojima

Dirigida por Clint Eastwood
Reparto: Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, Tsuyoshi Ihara, Ryo Kase y Shidou Nakamura

Por Fernando López

En la pequeña (pequeñísima) isla de Iwo Jima del archipiélago de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, los miembros del ejercito de ese país apostados ahí se preparan para la batalla concientes de ser el último reducto para detener el imparable avance de la flota norteamericana. Varios de los hombres, entre ellos civiles reclutados por su gobierno, se saben inferiores en número, recursos y armamento, por lo cual deben de debatirse entre sus órdenes de defender la ínsula hasta las últimas consecuencias, su propia educación tradicionalista, la certeza de que serán fácilmente derrotados y muertos por sus contrarios, y aun con la cerrazón de algunos de sus oficiales.

La guerra llega muy pronto a Iwo Jima, y los personajes se encontrarán cara a cara con la crudeza de la guerra, la derrota, así como con la impotencia de verse acorralados y superados por el enemigo.

Cartas desde Iwo Jima, es en rigor una continuación de La Conquista del Honor, aunque en un sentido estricto es mas bien su contraparte, simplemente porque narra los acontecimientos desde el punto de vista de los japoneses. En esta no hay bandera norteamericana solemnemente alzada, chicos héroes o una trama inspiradora, sino lo contrario, el dramatismo y tristeza del perdedor.

Ambas películas conforman un peculiar proyecto de Clint Eastwood como director y Steven Spielberg como productor, para reflejar en buena medida la fatalidad de la guerra, en donde más allá de naciones, gobiernos y costumbres todos somos seres humanos.

Llama la atención que Clint Eastwood no pierda la objetividad y muestre que en ambos bandos hubo abusos y excesos, además de su talento como director en éste caso para manejar un ambiente japonés. Sus nominaciones al Oscar para Mejor Película y Mejor Director se las merece, así como la de Guión Original, mientras que la de Edición de Sonido pasa desapercibida en la melancolía del filme que está narrado de manera epistolar.

Eso sí, es una película que es sus dos horas y media de duración por momentos se torna aburrida, las escenas de acción aunque excelentemente dirigidas están ahí sólo para mostrar el horror y la dureza de las acciones bélicas.

No cabe duda que de todos los actores quienes han tenido la ocurrencia de sentarse en la silla de director, Clint Eastwood es quien ha ganado el lugar más destacado y respetado en la industria de los Estados Unidos. Dato curioso: Kyle Eastwood, hijo del realizador, hizo los arreglos musicales de La Conquista del Honor mientras que en ésta compuso buena parte del score, lo cual lo muestra como una promesa en la música para los filmes de Hollywood.

Muy recomendable película.

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