Eragon

Director: Stefen Fangmeier
Guión: Peter Buchman, Peter Buchman, Mark Rosenthal y Jesse Wigutow
Productores: John Davis, Adam Goodman y Wyck Godfrey
Efectos: Gerd Feuchter y Gerardo Ramirez
Música: Patrick Doyle
Fotografía: Hugh Johnson
Edición: Roger Barton
Actores: Edward Speleers, Sienna Guillory, Garrett Hedlund, Djimon Hounsou, Jeremy Irons, John Malkovich, Robert Carlyle.
Género: ACCIÓN / FAMILIA / FANTASÍA
Duración: 104 min.
Por Rubén Armenta.
En una época antigua, un adolescente granjero se convierte casualmente en el jinete de un dragón que derrocará al rey dictador.
Después del gran éxito cinematográfico del nuevo siglo de las superproducciones por episodios de magia y espada épicas de El Señor de los anillos, Harry Potter y aún Narnia, naturalmente los productores de Hollywood se enfocan en hacer ahora cintas similares, por lo que ahora toca el turno a Eragon, que es una trilogía de libros.
Pero a diferencia de las cintas mencionadas, esta nueva película, sufre varias fallas, empezando por que los libros originales se dice no son realmente muy buenos – el autor los empezó a escribir a los 15 años y los termino a los 19- y ya en la adaptación cinematográfica, la cinta, a pesar de sus aciertos (los efectos visuales, el vestuario, la producción, las actuaciones de reparto, etc.), termina viéndose muy menor al tener tan frescas en la memoria las super-super producciones recientes ya mencionadas, ya que Eragón carece de su espectacularidad y gran cuidado.
Pero aun por si sola, la cinta no “engancha” inmediatamente al público, - debido a la inexperiencia del director- y pese a que la trama es entendible y coherente, apenas puede –si no es que en momentos no- interesar al público, ya que se hace todo muy predecible, y en realidad, no ofrece nada novedoso, ya que la relación de jinete y dragón ya se había visto en Corazón de Dragón (que tenia un dragón digital mas primitivo digitalmente pero con mas imaginación) y ni supera a la olvidada Verdugo de dragones.
E irónicamente es mas modesta que la no tan querida Calabozos y Dragones. Y ya ni hablar del desperdicio de actores secundarios.
Pero a favor del filme, se puede decir que al menos entretiene (“despierta” al espectador la última secuencia de la lucha de dragones) y que en general el resultado es bueno y decoroso, así a secas.
Pero esperemos que sus capítulos siguientes (si es que salen) mejoren. Pero evidentemente no igualarán, y menos superarán, a sus películas predecesoras.