Los puentes de San Luis Rey

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Dirección: Mary McGuckian.
Países: Reino Unido, España y Francia.
Año: 2004.
Duración: 124 min.
Género: Drama.
Interpretación: Robert De Niro (Arzobispo de Lima), F. Murray Abraham (El virrey de Perú), Kathy Bates (Doña María), Gabriel Byrne (Hermano Junípero), Geraldine Chaplin (La abadesa), Émilie Dequenne (Doña Clara), Adriana Domínguez (Pepita), Harvey Keitel (Tío Pío), Samuel Le Bihan (Don Vicente), Pilar López de Ayala (Camila Villegas), John Lynch (Capitán Alvarado).
Guión: Mary McGuckian; basado en la novela “The bridge of San Luis Rey” (1927) de Thornton Wilder.
Producción: Samuel Hadida, Michael Lionello Cowan, Garrett McGuckian, , Mary McGuckian y Denise O’Dell.
Música: Lalo Schifrin.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.

Los puentes de San Luis Rey está basada en una novela homónima de Thornton Wilder por la que le concedieron el premio Pulitzer en 1928. No se puede pretender que el cine reproduzca fielmente las obras literarias porque se expresan en lenguajes diferentes, la literatura guarda internamente sus imágenes como piedras preciosas, el cine en cambio es el arte de exhibirlas, pudorosamente.

La directora irlandesa Mary McGuckian se ha encargado de llevar a la pantalla la pequeña obra maestra de Wilder.

Es una película de época, pero no histórica, aunque algunos personajes sean reales. La ficción se desarrolla en el Perú colonial del siglo XVIII. No está rodada en Lima sino en los palacios de Uclés y Talamanca, y los exteriores en Málaga, sin embargo se ha conseguido con bastante fidelidad el ambiente de lujo pintoresco y provinciano que había en la aristocracia virreinal peruana.

Si se hubiera filmado en los escenarios originales se habría podido evitar cierta tendencia a la teatralidad y el resultado seguramente habría sido más auténtico.

La acción gira alrededor de Micaela Villegas, conocida como La Perricholi, joven y bella actriz de teatro que mantuvo una relación sentimental con el virrey Amat poco querido por el pueblo y de un puente que se desfonda en la primera escena de la película causando cinco muertes.

¿Es el azar o la mano de Dios lo que reunió a estas cinco personas en ese lugar en ese momento? O, por el contrario, ¿fueron ellos mismos los responsables de lo que ocurrió? Estas preguntas se plantean con una compasión sincera y son respondidas con una afirmación directa del poder del amor.

La película de Mary McGuckian no hace justicia al derroche de emociones del autor norteamericano, no atraviesa la capa exterior de los sentimientos, se entretiene en el aspecto tenebroso del ser humano.

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