Red steel

Ubisoft lanza Red Steel Gráficamente tiene ahora un aspecto mucho más completo. Cargando de muchas texturas en pantalla para transmitir solidez, iluminar los detalles a destacar con colores más vivos y con un fuerte juego de claroscuros para acentuar los contrastes.

Así mismo, se juega también con los materiales que forman los escenarios y con su arquitectura, insertando simétrias en las sorprendentes construcciones. Se cuenta con un alto grado de minuciosidad en los fondos, recreados de forma dinámica, algo que permite que el número de elementos interactivos aumente; cada uno de ellos es potencialmente destructible.

El único modo de salvar a la persona que amas y defender tu honor es viajar desde los Ãngeles hasta Japón y enfrentarte a los bajos fondos de Tokio. Gracias al aprendizaje del antiguo arte de la lucha japonesa con la katana y a la precisión de las armas de fuego modernas, progresarás y lograrás adaptarte a este ambiente extranjero en el que la habilidad no siempre garantiza la victoria.

Los diseños de los personajes enemigos, entre los que predomina un vestuario trajeado excepto en los líderes de cada clan yakuza -de la más diversa índole como se ha visto en los artworks-, han seguido una línea muy diferente. Por ejemplo, el traje de una de las más llamativas chicas Red Steel es un combinado que conceptualmente refleja el estilo geisha con un toque muy sexy. Se mezclan diseños occidentales y orientales; maquillaje blanco típico de una geisha unido a tatuajes. En el sonido sucede la misma fusión; mantener tradición y modernidad.

El control de Red Steel necesita de paciencia y comprensión inicial. Tal y como nos decía un miembro del estudio “este es un juego para probarlo, entenderlo y entonces disfrutarlo”. Al principio cuesta un poco delimitar el área de movimiento pero pronto tu cerebro asume el campo de acción y tras un poco de práctica todo acaba siendo muy intuitivo. En la nueva filosofía de juego el punto clave de su control es que se maneja como un mando de TV, algo que todo el mundo, sea cual sea su edad, está acostumbrado.

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